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NFL en Español

Un Carrusel Para la Historia y otros Pensamientos de NFL

1. Muchos de ustedes sabrán que me encantan las historias y el efecto mariposa que causa cada uno de los movimientos dentro de la NFL.

A propósito del campeonato de Michigan en el football universitario, creo que es buen momento para compartir la historia de como Jim Harbaugh, el ahora entrenador de los Wolverines, cambió el rumbo de la NFL para siempre.

En la temporada 1996, los Tennessee Volunteers entraron a la temporada de football universitario rankeados número 2 detrás de Nebraska. Liderando la formación ofensiva estaba un chico de 1,96 mts, con una mente brillante para analizar el football americano como nadie había visto hasta ese momento: Peyton Williams Manning.

Peyton Manning en la Universidad de Tennessee.

La prometedora campaña de Tennessee no cumplió las expectativas al acabar 10-2 en la temporada y terminar así el año en el puesto número 9 de la lista AP.

Tras esa campaña de 1996, Manning había cumplido sus tres años en la Universidad, por lo que en ese momento era elegible para entrar a la NFL. ¿Quién tenía el primer pick en el draft de 1997? Nada más y nada menos que los NY Jets de Bill Parcells, quienes contaban a su vez con un coordinador defensivo de nombre Bill Belichick, con un futuro prometedor.

Sin embargo, porque las expectativas fueron tan altas y el rendimiento se quedó tan corto, Manning decidió que regresaría un año más a la Universidad de Tennessee para intentar ganar el campeonato nacional de una vez por todas.

A la misma vez, James Joseph Harbaugh, con 33 años y cargando una peculiar fama de ser un tipo de un comportamiento algo extraño, entraba en 1997 a su tercera campaña como mariscal de campo de los Indianapolis Colts.

Mariscales de campo de los años 90

Los Colts, para quienes no recuerdan, eran parte de la AFC Este antes del último realineamiento de la NFL, por lo que compartían división con los Patriots, Dolphins, Jets y para efectos de esta historia, principalmente con los Bills.

Tras caer derrotados en Semana 8 ante los Buffalo Bills, el ex mariscal de campo, Jim Kelly, quien en ese momento estaba debutando como comentarista de NBC, mencionó en televisión nacional que Jim Harbaugh era un QB con cualidades de “llorón”.

Kelly añadió que, si él hubiese estado con el equipo, seguramente les habría dicho a sus compañeros que golperan a Harbaugh hasta más no poder, pues el tipo “no es de los que aguanta el castigo”.

Frenético en su comportamiento, Jim Harbaugh no solo se sintió ofendido por las palabras de Kelly, sino que le hirvió la sangre de enfado ante el comentario.

Como solo el destino podría dibujar tal jugada, en la siguiente semana los Colts viajaban a San Diego para enfrentar a los Chargers en Sunday Night Football, que le pertenecía a NBC.

Muchos sabrán que las cadenas de televisión tienen estas reuniones de producción previo a los juegos y esta vez no sería la excepción. La única diferencia es que, en esta, Jim Harbaugh pediría unos minutos a solas para conversar con Jim Kelly por los comentarios realizados una semana antes.

Si Jim Harbaugh tenía la idea de llevar esto a un altercado físico desde un inicio es algo que no sabemos, lo cierto es que luego de intercambiar algunas palabras con Kelly, el menor de los Harbaugh aventó su puño derecho contra el ex QB de los Bills y lo conectó en 2 ocasiones. Naturalmente tuvieron que ser separados.

Luego de que la sangre regresase a los lugares correctos, Jim Harbaugh se dio cuenta de que tenía su muñeca inflamada. Tras ser revisado por los doctores, se confirmó una fractura que lo dejaría fuera por los siguientes 4 partidos, incluyendo ese juego ante los Chargers.

Tras el incidente, los Colts acabarían con el peor récord de toda la NFL, y el puñetazo -o los múltiples- de Jim Harbaugh sobre la cara del ahora salón de la fama, Jim Kelly, ayudaría a Indianapolis a seleccionar a Peyton Manning con el primer pick del draft de 1998.

Insólita por si sola, la historia dice que los puñetazos entre Harbaugh y Kelly le otorgaron no solo uno de los mejores mariscales de campo a los Colts, sino que también tuvo alguna cola de efecto mariposa hacia el futuro.

El segundo equipo con el peor récord esa temporada fueron precisamente los San Diego Chargers, rival inmediato de los Colts en el fin de semana de la pelea entre Harbaugh y Kelly. Ante la ausencia de Harbaugh, los Chargers acabaron ganando ese juego y terminaron con una victoria más que Indianapolis.

En un escenario en donde nada de esto pasa y los Colts ganan el partido, los Chargers son los que hubiesen seleccionado de primeros, con una gran posibilidad de tomar a Peyton Manning como la nueva cara de la franquicia.

Eso inmediatamente hubiese tachado la posibilidad de que los Chargers eligieran al hermano de Peyton, el dios Elisha, 6 años más tarde, a pesar de que el menor de los Mannings nunca se vistió de San Diego Charger.

Esto por consecuencia hubiese alterado las carreras de Drew Brees (alguna vez Charger), Philip Rivers y seguramente de Tom Brady, quien nunca se hubiese enfrentado a su némesis Eli en un Super Bowl (mucho menos en 2).

2. Indudablemente Lamar Jackson va a ganar el premio al Jugador Más Valioso de la temporada 2023. En la columna anterior establecimos sobre cómo nos hemos vuelto perezosos al elegir el ganador del MVP en los últimos años. Y no parece que nada va a cambiar.

Sin embargo, estoy aquí para que consideren el un premio en sus mentes: El Jugador Más Fascinante de Ver en la temporada…

No es el mejor, aunque podría serlo. No se trata del más perfecto, ni el más ganador. Sino se trata de esa experiencia frente al TV que no sabes adonde te va a llevar, pero que estás dispuesto a subirte en el viaje.

Puedes terminar en el cielo o el infierno. Ambas proposiciones son fascinantes, pues no se trata del destino, sino del viaje.

No hay jugador más fascinante en la lista de los 14 equipos restantes en la NFL, que Josh Allen, quien bajo el argumento del jugador más valioso o lo que significa más para su propio equipo, seguramente ganaría ese distintivo.

Pero de nuevo, no vinimos a discutir el MVP, sino la fascinante travesía en la que Allen promete llevarnos esta temporada.

Empaquen un abrigo antes de subirse al tren, pues se pone frío en Buffalo, pero en especial lleven bolsitas, varias de ellas, porque seguramente acabarán vomitados de tanto sube y baja.

Josh Allen no es particularmente el mariscal de campo que los libros de texto explican sobre cómo se debe jugar la posición. Se trata más bien de la rebeldía ante la regla, y por consecuencia, la historia nos dice que los rebeldes que se salen del molde crean un nuevo mundo, no sin antes dejar un caos en el mundo anterior.

Allen no sabe de cuidar el balón como Aaron Rodgers, por ejemplo. Pero a diferencia de Rodgers, está dispuesto a tomar riesgos que le den la oportunidad a su equipo.

A Rodgers se le valoraba mucho sus pocas intercepciones, pero de la mano de eso venían también muchas oportunidades perdidas por su falta de agresividad.

Josh, al contrario, tiene exceso de agresividad, pues, está dispuesto a intentarlo una y otra vez con tal de llegar al resultado.

Nunca será perfecto como el juego de Rodgers, pero creo que la mayoría de gente que apoya a Buffalo ya ha hecho las paces con eso. Si Allen lo entiende, el resto de los que vemos la NFL deberíamos verlo de esa manera.

Los Bills se han acostumbrado a entrar a los partidos sabiendo perfectamente que Josh Allen lanzará al menos una intercepción en el juego. Esta temporada tuvo la segunda mayor cantidad de intercepciones con 18, poco más de una por partido.

Sin embargo, esas intercepciones, quiérase o no, están dentro del presupuesto. Es como cuando compras un auto, no solo se trata de la inversión inicial, se trata del pago de la gasolina todos los meses y las posibles reparaciones a futuro. Si no tienes dinero para pagar ese costo, no deberías comprarte un auto.

Los Bills están dispuestos a pagar ese costo, porque la idea de que Josh Allen los llevará a la tierra prometida es muy tentadora, especialmente en una AFC en la que su mariscal de campo entra a la postemporada jugando a un nivel tan alto como el de Lamar Jackson, con Patrick Mahomes en un mal año y sin Joe Burrow en la pintura.

Josh Allen es el mariscal de campo más peligroso de los que quedan en la AFC e incluyo a Jackson en esa idea; pasa nada más que Lamar tiene equipo más completo a su alrededor y eso lo pone como justo favorito para representar la conferencia en el Super Bowl.

Estadísticas y Rankings Josh Allen in 2023:

  • Total TDs: 44 (1st)
  • Pass TDs: 29 (5th)
  • Rush TDs: 15 (1st, NFL Record)
  • Total YDs: 4,830 (1st)
  • Pass YDs: 4,306 (4th)
  • Rush YDs: 524 (4th)
  • Success Rate: 51.4 (2nd)
  • EPA/Play: 0.23 (2nd)
  • Total EPA: 136.1 (2nd)
  • Pass EPA: 86.6 (4th)
  • Rush EPA: 49.5 (1st)

Ahora, algunos de ustedes quisieran que Josh Allen cometiera menos errores, que cuidara más el balón y que se vistiera menos veces de superhéroe. Seguramente yo estaba en ese barco hace un par de meses atrás.

Pero luego del cambio de coordinador ofensivo en Buffalo y tras la llegada de Joe Brady me di cuenta de que eso no es posible, al menos no en lo que resta de temporada.

Josh Allen será Josh Allen y no hay nada que podamos hacer. Es más, se los digo con toda sinceridad, la verdad no quiero que cambie por el mes y resto que resta de postemporada.

He llegado a la conclusión de que este es su juego y con las equivocaciones vendrán las pinceladas de brillantez.

Con los 3 errores de balón ante Miami en Semana 18 vienen también pases como esta joya a Stefon Diggs. Lo que hay que entender es que no hay una sin la otra.

Con los 3 errores de balón de Miami, viene un primero y diez a punta de huevos con 13 yardas por ganar. Es una por la otra. Van de la mano.

Piénsenlo de esta manera. Cuando Buffalo estaba abajo por 7 en Miami y antes del regreso de patada de despeje de Deonte Harty, los fans de los Bills creían por completo que su mariscal de campo les daría una oportunidad de ganar ese partido.

Hasta ese momento no había señales concretas de que sería así, pero la fe de los fans de los Bills no se quiebra cuando se trata de Josh Allen.

Había confianza en que su QB no se achicaría ante la situación. El resultado final siempre será desconocido, pero quieres a un tipo con determinación que te pueda llevar a la tierra prometida. Le crees cuando lo ves de frente.

¿Cuántos aficionados de Miami realmente creían en Tua Tagovaila para empatar ese mismo juego 7 puntos abajo con 2 minutos por jugar? Había algo de esperanza, seguro. Pero no muchos estaban dispuestos a creer ciegamente que Tua tiene la capacidad mental y física para ganar un juego bajo presión., pues no lo hemos visto hacerlo recurrentemente.

Los fans de los Bills no dudan de Josh Allen, a pesar de que su éxito en postemporada no los ha llevado a un Super Bowl.

Por lo tanto, Josh Allen se lleva al premio al El Jugador Más Fascinante de Ver en la temporada…

Para disfrutarlo hay que rendirse ante sus locuras. Entender que nunca será perfecto, pero será absolutamente entretenido y para eso es que no sentamos frente a un TV… para tener una sensación como esta:

Carrusel de Entrenadores

3. En la actualidad se utiliza mucho la exageración para describir momentos. Es algo que usualmente me amarga (una de tantas cosas), pero creo que decir que esta semana vimos la colección más grande de entrenadores dejar su trabajo de una u otra forma, es absolutamente atinado. No volveremos a ver algo igual.

Todo inició con las críticas a Tennessee por despedir a Mike Vrabel, pero unos días después y en un envión de menos de 24 horas los Seahawks dejaron ir a Pete Carroll, Nick Saban se bajó de Alabama y los Patriots tomaron caminos diferentes con Bill Belichick.

Es una cadena de reacciones digna de la película Oppenheimer (recién la vi. No me culpen).

Vamos de atrás para adelante, pues, considero a Bill Belichick y a esa era de los Patriots uno de los eventos más fascinantes en la historia del football americano.

Toda buena historia debe tener un villano digno, al que se debe odiar, maldecir y sobre todo temer. Esos eran los Patriots. Y como la vida no es como una película, en este caso, el villano usualmente ganaba.

Belichick creó una cultura de excelencia que ha tratado de ser imitada por propios y extraños, y en la mayoría de los intentos, sin mucho éxito.

Tanta gente la ha querido imitar sin éxito que él mismo la intentó replicar en los últimos años y falló miserablemente. Así de épicos e irrepetibles fueron sus 20 años en New England.

Durante diversas temporadas, expresé críticas hacia las decisiones de Belichick, cuyos resultados, según la historia, no fueron los más acertados. Sin embargo, hoy he llegado a comprender que esto forma parte del tributo a su ingenio. Su enfoque único de pensamiento y la ejecución de lo que consideraba mejor para su equipo van de la mano.

El hecho de sentar a Malcolm Butler en el Super Bowl 52 sigue siendo la decisión más reprochable de su era en New England, pero ese mismo proceso de pensamiento y de toma de decisiones fue el que nos dio que decidiera por iniciar a Tom Brady por encima de Drew Bledsoe en el Super Bowl 36.

A partir de esa decisión desemboca en la era más grande del football americano.

Pensar de manera diferente y tener las agallas para respaldar sus decisiones tuvo más puntos buenos que malos.

Otra de las decisiones que siempre me genera admiración y a la vez intriga de cómo llegó a ella fue la de no pedir tiempo fuera en el último minuto del Super Bowl 49, cuando los Seattle Seahawks estaban en la yarda 2, a punto de coronarse campeones por segundo año consecutivo.

Belichick tenía la costumbre de hacer de espejo ante el entrenador en jefe contrario. Es decir, siempre que podía estaba buscando a su contraparte durante el juego para ver sus movimientos y lenguaje corporal, para entender que pensaba el contrario y ajustar así desde sus propias laterales.

En ese último minuto del Super Bowl 49 la mayoría de los entrenadores en jefe hubiesen tomado el tiempo fuera, dejándole a Tom Brady la oportunidad de un milagro.

Belichick vio algo en las laterales de los Seahawks que reflejaba pánico, desorden y confusión. Ante eso decidió no tomar el tiempo fuera y obligó a Seattle a ejecutar de manera apresurada.

Esa decisión siempre me ha llamado la atención, porque si bien las cosas cayeron a su favor con la intercepción de Malcolm Butler, de anotar los Seahawks, las críticas sobre Belichick hubiesen sido monumentales. Su legado habría caído a 3-3 en Super Bowls hasta ese momento y quién sabe qué tipo de decisiones hubiesen pintado el resto de los siguientes años, que, por consecuencia a esa victoria, abrió una ventana de llegar a 3 Super Bowls más, ganando 2 de ellos.

Al final los dioses del football le valoraron sus agallas y lo premiaron, sin embargo, cada vez que se habla de ese Super Bowl, lo más intrigante para mí siempre será ese último minuto de juego y lo que sea que pasó en la mente de Bill Belichick para llegar hasta el resultado que conocemos.

Su manera de procesar las cosas es tan inquietante, que inclusive en un Pro Bowl logró meterse en la cabeza del legendario Tony Gonzalez.

————————————————

En un escenario mucho más actual, la decisión de Robert Kraft de dejar ir a Bill Belichick nos debe explicar cómo se debe ver el mundo a través de los ojos de la NFL.

Ante una eventual decisión a la hora de cambiar de trabajo, de vivienda o inclusive de pareja, vivir en el pasado te puede aprisionar tu futuro.

Para Kraft y los Patriots la pregunta no era si Belichick merecía seguir en el puesto de entrenador en jefe. Esa es la pregunta equivocada, dado a que 6 victorias de Super Bowl te deberían garantizar un puesto vitalicio hasta en el vaticano.

La pregunta correcta es si Belichick era la persona adecuada para arreglar el desastre que él mismo creó. No se trata sobre lo que hiciste, pues para eso ya te pagaron, sino de lo que ofreces a futuro. Ahí es donde Kraft vio que Bill no ofrecía el mismo sentimiento romántico que en el pasado.

Hubo demasiados Matt Patricias, Bill O’Briens, malas selecciones de draft y nepotismo de por medio que fue agotando su crédito a futuro.

Básicamente el banco le dijo sé que me acabas de pagar un préstamo con creces durante 20 años, pero ya no confío para prestarte más dinero, pues, no tengo seguridad en tu habilidad para pagarme otra vez.

Belichick, como anteriormente Tom Brady, está ahora en la posición de probarnos a todos que aún puede ser exitoso en el último trecho de su carrera, aunque muchos pensemos que lo mejor ha pasado.

4. Mientras la noticia de Bill Belichick era de esperarse y los rumores sobre la salida de Mike Vrabel crecían, los retiros de Nick Saban y Pete Carroll llegaron de la nada, uno tras otro.

Mientras busco la manera de elegir cuál de los 2 fue más sorpresivo, entiendo que existe toda una generación que no conoció a Nick Saban como entrenador en jefe de los Miami Dolphins. Por años, los fans de los Dolphins lo llamaban Nick Satan por haberlos dejado vestidos y alborotados tras dos temporadas.

Ese Nick Saban que llegó a Miami ya era campeón del College Football tras ganarlo todo con LSU, pero su grandeza tomaría por fin el podio cuando llegó a Alabama a causar una gran revolución y dominio en el football americano universitario.

Saban, asistente de Belichick en Cleveland en los 90, había tomado el método de trabajo de su mentor y lo llevó hasta lo más alto en un programa universitario que le urgía un renacer.

Siete campeonatos nacionales te ponen al nivel de cualquier nombre que alguna vez haya dibujado una jugada en una pizarra. Sin embargo, a sus 72 años, Saban entendió tras la derrota ante Michigan en el Rose Bowl que el juego estaba cambiando.

Por primera vez desde que llegó a Alabama, Nick Saban no logró salir campeón al menos una vez en un período de 3 años de manera consecutiva. Sería fácil saltar y mencionar que estaba perdiendo el pulso ante las nuevas generaciones, pero no es así.

Solo el hecho de llevar a Alabama a las semifinales esta temporada, con un equipo que realmente no estaba listo, ni derrochaba talento como en versiones anteriores, habla de que él ejecutó uno de los mejores trabajos de su carrera. El Crimson Tide estuvo muy cerca de eliminar a Michigan, eventual campeón, con una escuadra de mediano talento.

¿Qué ha cambiado para Saban? La llegada de la regla del NIL (Name, Image and Likeness / Nombre, Imagen, Semejanza), que permite que los jugadores universitarios ahora puedan recibir dinero por sus derechos de imagen es el cambio más importante en el panorama del juego.

Esto abre la ventana para que cualquier escuela por medio de sus patrocinadores, pueda ofrecerle un contrato millonario a cualquier jugador. Esto abre una caja de pandora que cambia absolutamente todo dentro de la temporada baja.

El prestigio de una Universidad o el nombre de un coach para el que jugar ya no tiene tanto peso como los varios millones que podría ganar un jugador por elegir cualquier otra escuela.

No significa que un escenario sea mejor que el otro, sino que ahora todo es distinto y de acuerdo con varias fuentes, Nick Saban no tenía la energía para evolucionar con las nuevas reglas a sus 72 años.

Muchos no saben que el Tope Salarial de la NFL inició en la temporada 1994. Antes de eso, los equipos podían arrojar todo el dinero del mundo a agentes libres y a sus propios jugadores por sus servicios, muy a lo fútbol mundial.

De ahí que en los 80s y 90s siempre fueron relativamente los mismos equipos los campeones, como los Niners, Cowboys y Giants. De hecho, San Francisco y Dallas se pelearon vigorosamente por Deion Sanders, quien ganó anillos con ambas franquicias y de manera inteligente y despiadada saltó de un equipo al otro, atraído por la mayor cantidad de dólares.

Menciono esto porque a Bill Parcells, entrenador de los Giants en los 80s, le costó mucho ajustarse al Tope Salarial de los 90s cuando dirigió a los Patriots y a los Jets.

Fue tanto el dolor de cabeza de los números, que esa fue particularmente una de las razones por las que dejó el football americano, pues, su manera de ver las cosas no estaba dispuesta a acostumbrarse a la evolución de la nueva NFL.

Algo así le pasó a Nick Saban.

Por cierto, aquí me encontré una foto de un periódico que anunciaba que un tal Nick Saban reemplazaría a un tal Pete Carroll como el entrenador de la secundaria en Ohio State, por allá de 1980.

Y hablando de un tal Pete Carroll…

5. Peter Clay Carroll merece un Pensamiento completo por sí solo, pero para su mala suerte se topó en menos de 24 horas con la noticia de que su retiro sería opacado por otros nombres más ganadores que él.

Sin embargo, que NO quede dudas, Pete Carroll es un entrenador en jefe ganador, el cual su estilo fue criticado desde que entró a la NFL en 1997 como HC de los Patriots, segundo elegido por Robert Kraft.

Carroll es dueño de 2 de los mejores equipos en la historia del football americano, aunque sean por un margen minúsculo de tiempo, que dejó una huella indeleble en la historia.

Pete Carroll USC

Hablo primero de los Troyanos de la Universidad del Sur de California, 2 veces campeones del football universitario, muy cerca de un triplete de no ser por Vince Young y los Longhorn de Texas. Ese USC es uno de los mejores equipos del Siglo XXI.

Y luego están los Seattle Seahawks de la Legión del Boom. Cuando puedes identificar a un equipo o un período de la historia del football americano por un sobre nombre, como la cortina de hierro, los Bears del 85 o la Legión del Boom significa que tu huella transcenderá generaciones y ese es el legado de Pete Carroll.

Parte del problema reciente de Carroll fue el tratar de imitar el éxito que consiguió con este grupo de jugadores:

  • CB Richard Sherman – 5ta ronda del draft
  • S Kam Chancellor – 5ta ronda del draft
  • S Earl Thomas – 1era ronda del draft
  • CB Brandon Browner – undrafted (sin ser seleccionado en el draft)
  • CB Byron Maxwell – 6ta ronda del draft
  • LB Bobby Wagner – 2da ronda del draft
  • LB Malcolm Smith – 7ma ronda del draft
  • DE Michael Bennett – undrafted (sin ser seleccionado en el draft)

El encontrar oro en rondas tardías fue una oportunidad única en la vida, con muy pocas probabilidades de repetirse.

Además del indudable talento de todos esos nombres, cada uno tenía una maldad deportiva que los hacía imponer condiciones y doblegar la voluntad de sus rivales con placer. Cada uno de ellos se alimentaba legítimamente del ego del compañero del lado.

Si le añadimos a esos nombres en defensa a una colección de jugadores igual de talentosos y despreciados a la ofensiva como Russell Wilson, Marshawn Lynch, Doug Baldwin y Jermaine Kearse, estamos ante un grupo de rechazados formando uno de los mejores equipos que jamás ha visto la NFL cortesía de Pete Carroll. Ese es su legado.

Y porque la NFL, como la vida, es su círculo natural, nos regaló a Carroll enfrentando a Bill Belichick en el Super Bowl; el mismísimo nombre que reemplazó a Pete en New England luego de escuchar por años que no sabía lo que estaba haciendo como HC en la NFL.

Carroll puede presumir, que al igual que Saban y a diferencia de Belichick, tiene un campeonato nacional universitario en su palmarés, pero también puede presumir al igual que Belichick y a diferencia de Saban, que también ganó el Super Bowl en el nivel profesional más alto del deporte. No muchos se pueden jactar de tal hazaña.

Y porque las coincidencias en esta liga son interminables y muy atadas a esta columna, abajo les dejo el video de Pete Carroll, uno de nuestros protagonistas, encarando a Jim Harbaugh, el primero de nuestros actores, en un duelo entre USC y Stanford en la temporada 2009.

Estos dos cargarían con ese odio hasta la NFL con la rivalidad entre Seahawks y 49ers, una de las mejores de los últimos 15 años.

Mamita, cuando me encuentro botanas como estas es que recuerdo lo que me gustan las Narrativas de la NFL.

6. Por último no podría irme sin mencionar algo de Mike Vrabel, quien salió de los Titans para mi sorpresa, pero sin duda ese adjetivo no es tan significativo cuando lo comparamos con los temas de Nick Saban y Pete Carroll.

Desde la semana pasada en el programa La Perrada, Joshua Maya me estaba presionando para que yo dijera que Vrabel se iría de los Titans. Me rehusé y fue básicamente porque no pensé, primero que su puesto estuviera en problemas, y segundo que Tennessee tomaría una decisión tan de poca lógica. Claramente fui ingenuo.

La separación de Mike Vrabel y los Titans no está atada a su récord 56-48 (2-3 en playoffs), ni siquiera a su marca de 13-21 en los últimos 2 años.

Si no se trató básicamente de sentimientos y celos profesionales entre organizaciones. Mike Vrabel venía mostrando constante indiferencia con las decisiones de la organización desde el momento en que -una vez más- ilógicamente enviaron a AJ Brown a Philadelphia por una selección de primera ronda.

Brown no solo ayudó a los Eagles a llegar al SB57, sino que su reemplazo, Treylon Burks tiene 665 yardas y 1 TD en 2 años con los Titans. Burks es efectivamente lo que se conoce en los pasillos de la fanaticada de la NFL como un BUST. Sin reparo alguno.

Tras ese movimiento, la dueña Amy Adams Strunk, decidió despedir al gerente general Jon Robinson, dejando vacante el puesto hasta que se condujeran entrevistas en la temporada baja rumbo al 2023.

Como Robinson fue despedido de manera abrupta a finales del 2022, los Titans designaron al vicepresidente de personal, Ryan Cowden, como encargado del draft, mientras Tennessee elegía a su nuevo GM.

Vrabel quería que Cowden tomara el puesto, pero Adams Strunk se decidió por Ran Carthon, un ejecutivo de los San Francisco 49ers, con una visión distinta a la del entrenador.

Amy Adams, Mike Vrabel

Mike Vrabel le dijo a Adams Strunk que Carthon no tenía la experiencia suficiente para ejercer ese puesto y que sería mejor si lo contrataba de asistente de GM, es decir, asistente de Ryan Cowden. Sin embargo, la dueña no tomó el consejo de Vrabel.

Tras crecientes disputas y al ver que era la tercera oportunidad en que no le hacían caso sobre el rumbo del equipo, Mike Vrabel se fue distanciando del sentimiento de pertenencia con los Titans. Se sentía como un empleado (lo es), pero nunca como parte fundamental del proyecto.

Cuando el 23 de octubre Mike Vrabel estuvo en New England, como parte de la ceremonia que lo incluiría al Salón de la Fama de los Patriots, se dejó decir lo siguiente en su discurso de medio tiempo:

“No quiero que den por sentada esta organización. He estado en muchos lugares, este es un lugar especial con un gran liderazgo, grandes aficionados, una gran dirección y un gran cuerpo técnico. Disfrútenlo. No es así en todos lados.”

Eso cayó pesado en Tennessee, especialmente a la dueña Amy Adams Strunk, quien había declarado en muchas ocasiones que veía a Vrabel como el entrenador en jefe de los Titans por muchos años.

Con cada derrota de Tennessee en el año, Adams Strunk sentía la apatía de Vrabel para con su trabajo. Con cada mal resultado, se hacía la idea de que su entrenador en jefe no quería estar ahí.

Tras el partido ante Miami del lunes por la noche, Amy Adams Strunk salió del Hard Rock Stadium, con la idea de despedir a Vrabel puesto a que los Titans estaban abajo por 14 puntos con 3 minutos por jugar. La dueña del equipo nunca vio el regreso y se dio cuenta horas después del resultado.

Si bien ese triunfo ayudó a calmar un poco los ánimos, el perder en tiempo extra contra Houston en la semana siguiente volvió a encender el brasero. Tras esa derrota ante los Texans la decisión estaba tomada.

Poco importó que los Titans vencieran a los Jaguars en la última semana. Poco importó que lo hicieron por puro honor, sin nada particularmente por ganar y básicamente de gratis para dejar a Jacksonville sin playoffs. La decisión estaba tomada.

La reunión entre Amy Adams Strunk y Mike Vrabel duró 2 minutos. La dueña le agradeció por sus servicios, Vrabel le estrechó la mano sin decir nada y se marchó.

Lo que sea que viene en Tennessee a continuación será botar los cimientos de una organización que piensa que es más de lo que realmente es.

Mike Vrabel había cultivado una cultura laboral y de respeto con bases sumamente sólidas, sobre las cuales se podía continuar creciendo.

Para una franquicia como los Titans eso es oro, puesto que en el siglo XXI han sido más un equipo en el olvido que sinónimo de éxito.

En tres años los Titans pasaron de tener un ala abierta top 5 en la liga, algo que no habían tenido desde Kevin Dyson, a regalarlo de manera absurda.

Y ahora pasaron de tener un entrenador en jefe que había implementado el ejercicio más difícil dentro de una organización, la cultura, a despedirlo sin fundamento.

Todas esas decisiones tomadas en la autopista de las emociones y con la cabeza caliente.

Muchos equipos obtienen lo que se merecen.

7. No sé si lograron alcanzar a ver el corto de los Kansas City Chiefs hablando de la época de playoffs.

Tiene unas magníficas vibras a las películas de Hallmark de Navidad. Se los dice alguien que disfrutó más de una durante la última época navideña.

8. Voy a confesar algo. Nunca me ha gustado el tipo de programas que se dedican a hacer predicciones, ya sea de NFL o de cualquier otro deporte.  

Y a la misma vez que estoy siendo sincero con ustedes estoy siendo hipócrita, porque NFL Latino tuvo cientos de programas basados precisamente en esa primicia. Lo único que tengo que decir es que yo los detestaba. Mis compañeros de turno no me dejan mentir.

A mi me gusta contar historias, analizar lo que pasó y hacia donde vamos. Intentar predecir si Tua podrá ir a Kansas City en el frío a robarse una improbable victoria no es lo mío, aunque entiendo exactamente porqué a muchos les encanta.

Hablar del futuro contrato de Tagovailoa y las repercusiones de una posible eliminación tempranera en la organización de los Dolphins, me atrae mucho más. Tiene más jugo.

De ahí que se despertó algo en mi para grabar un Podcast hablando de todos los entrenadores en jefe, acompañado de Pablo Viruega de ESPN, quien es amigo del programa.

Seguramente ese mismo interés estará en mi durante el fin de semana, cuando caigan diferentes piezas de dominó ante los resultados de la postemporada. Seguramente nos veremos el próximo domingo en el Canal de YouTube de NFL Latino después de toda la jornada. Ahí los espero.

Pero expreso esto, primero, para confesarles que hoy me siento un poco mejor que durante el mes de diciembre, donde la pasé bastante mal. Sin embargo, todo esto de los demonios que uno alberga en la cabeza, es una lucha diaria. Agradezco todos los mensajes que llegaron a mis cuentas en el último mes.

A la misma vez les digo que el Podcast y la iniciativa cambiará de nombre en un futuro, probablemente tras la temporada, y el nombre será el mismo al sitio web en el que están leyendo esto.

Será un cambio brusco, seguro. Pero busca alimentar la curiosidad en otros temas de mi interés. Igual hablaremos de NFL y de las historias interesantes que esta maravillosa liga siempre arroja; es simplemente abrir el portafolio a otros temas y espero que me puedan acompañar en la búsqueda del siguiente capítulo.

Por ahora, les dejo estas 5 mil palabras que disfruté mucho desarrollando para ustedes y muy egoístamente para mí. Carajo, digo egoísta porque no tienen idea lo mucho que disfruto escribir.

Si le gustó los que se encontraron aquí. Un like, un comentario, una recomendación en redes sociales o a un amigo es más que suficiente.

Lo único que busco es que gente nueva se sume a este rincón de entretenimiento.

Gracias por leer.

Written By

Enero del 2014, Denver, estadio Mile High. Recién corrieron unos minutos tras la clasificación los Broncos al Super Bowl 48, perdido en el estadio -algo que me pasa a menudo- me encontré en un pasillo aislado frente a frente con una leyenda viviente de la liga. 'Buen juego', le dije sin pensar mucho, 'Gracias' respondió el 18 mientras extendió su mano para saludarme. Una gran anécdota, pero de inmediato entendí que la suerte estaba echada para los Broncos. Acabé con la suerte del gran Peyton Manning.

2 Comments

2 Comments

  1. Daniel Pérez

    enero 13, 2024 at 12:32 am

    Alonzo SOS un genio,es un verdadero placer leer tus narrativas, gracias

  2. Fabian Granados

    enero 12, 2024 at 7:40 am

    Qué bueno leerte de vuelta, Alonzo. Abrazo y gracias por estos pensamientos!

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