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Rams Campeones Super Bowl 56

Pensamientos

La Construcción de los Campeones Rams y los Pensamientos del Super Bowl 56

1. Desolado mientras el confeti de color equivocado caía en sus hombros, Sean McVay tenía muy borroso en su mente lo que había sucedido en las últimas 4 horas.

Saliendo del túnel del Mercedes-Benz Stadium, el entonces head coach de 34 años se preguntaba qué había pasado. Su equipo pasó tres horas y medias combatiendo por yardas sin fruto alguno, anotando tan solo 3 puntos en el partido más importante de su vida.

McVay confesaría meses después y con mucha más calma, que había sobrepensado el juego. Sintió que Bill Belichick se reiría de él cada vez que mirara el video al ver que los Rams no tuvieron un plan B durante 60 minutos.

Sean entendió en ese momento que, si regresaba al Super Bowl, tendría que recurrir a ser mucho más agresivo para no sentirse de la misma manera en un futuro escenario. Sin embargo, para estar en esa situación, debían hacer muchas correcciones, y muchas de ellas sustanciales.

Aaron Donald compartía algo de ese sentimiento. El tacle defensivo, considerado por muchos como uno de los mejores de la historia, había sido secado completamente por la línea ofensiva de los New England Patriots. Donald registró tan solo un golpe al QB y un tacle en toda la noche. Sus recuerdos de ese partido también se mantienen borrosos, de acuerdo con el mismo jugador.

Arriba, en el palco de los Rams en Atlanta, Georgia, impotente sin poder hacer nada para ayudar a sus compañeros estaba Cooper Kupp. Ese año (2018) Kupp había sido nombrado WR titular de los Rams por primera vez en su carrera, pero una lesión de rodilla en la Semana 10 ante Seattle había acabado prematuramente su temporada.

Kupp le dijo a su esposa esa noche que estarían de vuelta. Que le prometía que él estaría de vuelta en el Super Bowl.

Y muy lejos, en una playa sin nombre, se encontraba Matthew Stafford, acostumbrado a no ponerle atención a los Super Bowls, pues, estaba destinado a nunca aparecer en uno mientras su carrera moría lentamente en el cementerio de elefantes llamado Detroit Lions.

Tuvieron que pasar tres años llenos de agresividad en agencia libre, trabajo, selecciones de draft tardías con éxito y algo de suerte para cambiar la narrativa de quiénes hoy son los campeones del Super Bowl 56.

La estrategia de todo o nada de los Rams dio sus frutos, pero también es solo la mitad de la historia. Muchos veían a Los Angeles como aquella versión de los Galácticos del Real Madrid al inicio del siglo 21. Una combinación entre poderosas estrellas y otros jugadores sin nombre, de talento limitado y poca gloria, pero lo cierto es que para que todo esto funcionara, estos jugadores sin fama debieron hacer su trabajo, y hacerlo bien.

Cuando el gerente general Samuel Lester “Les” Snead es contratado en el 2012, los Rams, aún en St. Louis, venían de cuatro temporadas con tres victorias o menos en los últimos cinco años. Además, estaban atados al último gran contrato hacia un QB novato, en Sam Bradford.

Los $60+ millones que ganó Bradford sin haber jugado un partido en la NFL hizo que la liga cambiara su manera de manejar los contratos de novatos a futuro. Sin embargo, para los Rams, significaba estar completamente ahogados en el tope salarial.

Stan Kroenke, dueño del equipo, contrató a Snead con la única idea de poder barajar los números del tope salarial de una manera agresiva y única. Les ve el juego de números muy distinto al promedio en la NFL y por la manera en que logró formar a los Rams del 2021, tal afirmación luce innegable.

De niño, Lester le pedía a su madre, Pam, que lo dejara faltar a clases una semana al año. Se trataba de la semana del draft de la NFL, en la cual él fantaseaba en crear equipos mientras veía el evento por TV.

Sin embargo, el éxito no fue inmediato para Snead. Con Jeff Fisher al mando, los Rams dejaron de ser uno de los tantos hazmerreir en la liga para navegar en las aguas del 7-9 y 8-8 por las siguientes temporadas.

Snead había ayudado a mejorar la franquicia, pero faltaba más. El dueño de las bromas en su contra ahora era Fisher, quien se convirtió en el coach referencia para .500. Atrás había quedado el éxito de Jeff con los Titans. Ahora era un viejo entrenador que te prometía deambular por la mediocridad.

Para la temporada 2014, Snead y Fisher tenían dos selecciones de draft en la primera ronda, en un año cargado de talento. Jugadores de esa clase como Khalil Mack, Mike Evans, Anthony Barr, Taylor Lewan, DeMarcus Lawrence, Jarvis Landry, Derek Carr y Davante Adams no dejan mentir.

Las selecciones de los Rams eran la 2° y 13°. Esa segunda selección había caído en las manos del entonces equipo de St. Louis luego de que Washington se la cambió por el pick de draft que sería el QB Robert Griffin III en el 2012.

En ese staff de Washington, por supuesto, estaba Sean McVay, un desconocido entrenador de alas cerradas, con una mente brillante para identificar opciones de juego a la ofensiva.

Sean McVay en Washington.

Los Rams tomarían una decisión poco sexy en ese draft del 2014. El tacle ofensivo Greg Robinson fue seleccionado con el pick número 2, solo por detrás del DE Jadeveon Clowney, quién era conocido por muchos como la selección absoluta de los Houston Texans muchos meses antes.

En una camada de jugadores como la que mencioné arriba, elegir un tacle izquierdo desinfla cualquier oportunidad de éxito. Robinson jugó para los Rams tres años, deambuló por la NFL con los Lions y Browns en las siguientes temporadas, y hoy está fuera de la liga.

Para suerte de los Rams, la selección número 13 compensaría el error sobre Robinson y de qué manera. St. Louis tomaría a un tacle defensivo corpulento, pero más bajo de lo normal en Aaron Donald, un tipo que cambiaría las alineaciones ofensivas contrarias con tan solo su presencia en el campo.

La conversación sobre Donald, sin embargo, fue mínima. Toda la atención de ese draft cuando se discutía sobre los Rams se la llevó la selección de 7ma ronda Michael Sam, el primer jugador abiertamente homosexual elegido en el draft de la NFL.

Sam no jugó un solo partido oficial con el equipo, pero siempre estuvo en los temas de la mesa en los programas de TV y Radio. Una conversación, que seguramente no fue muy inteligente en su momento.

El destino también tiene guardado pequeños chocolates llenos de curiosidades en la formación de los equipos. Un puesto antes que Donald, los NY Giants seleccionaron a un WR que transformó como se discuten las alas abiertas en la NFL, Odell Beckham Jr.

OBJ tardaría 7 años en ser compañero de Aaron Donald, tras ser seleccionado uno tras el otro, pero ambos tuvieron un profundo impacto en la versión actual de los campeones de la NFL.

Un año después y sin ser una noticia que le diera la vuelta al mundo, los Rams ganaron la batalla legal que les permitía cancelar el contrato de renta del estadio Edward Jones Dome. Era la primera y muy significativa señal de que el equipo se movía, y era un secreto a voces que Los Angeles era su destino.

Ese draft del 2015 le dio a los Rams la oportunidad de tomar al RB Todd Gurley en primera ronda. Gurley, un caballito de fuerza de esta ofensiva por los siguientes cinco años, sería clave en la llegada del equipo al Super Bowl 53.

Sin embargo, tras otra temporada de 7-9, Les Snead sabía que necesitaba un cambio de entrenador en jefe. Se convenció de darle una última oportunidad a Fisher, especialmente tras la selección del QB Jared Goff con el primer pick del draft.

Snead solo tuvo que dar su propio pick 15, otra primera ronda en 2017 y dos selecciones de segunda ronda por la oportunidad de seleccionar primero en un cambio con los Titans. Sin embargo, viendo que la inversión de Goff pagó tan poco, la gerencia de los Rams no estaba convencida de qué el talento de primera ronda, -especialmente talento sin ser probado- tenía el mismo valor que el resto de la NFL quería vender.  

Les vio como Goff se quedó atascado ante la mano inoperante de Fisher y despidió al HC en la Semana 14 tras un récord de 4-9. Su siguiente elección debía ser acertada o su trabajo también estaría en juego.

Un QB joven podría ver su carrera acabada sin siquiera realmente iniciarla si su segundo HC no es el indicado. Esto es algo similar a la situación que viven QBs jóvenes en la actualidad como Trevor Lawrence y Justin Fields.

A su vez, la elección del nuevo HC tenía que atraer a la inexistente fanaticada en Los Angeles, cuya nueva generación no tenía la mínima conexión con los Rams.

En la NFL hay un inevitable y fascinante efecto mariposa en cada contratación y la carrera de Sean McVay no es la excepción.

En 2009 y tras ser despedido junto con todo el staff de Jon Gruden de Tampa Bay, Sean encuentra un espacio como coach de alas abiertas de los Florida Tuskers en la desaparecida United Football League.

Ese equipo era entrenado por Jim Haslett, un ex head coach interino de los Rams en los años oscuros del 2008. Haslett pasaría a ser el coordinador defensivo de Washington bajo el mando de Mike Shanahan un año después y de paso se llevaría a Sean McVay para ayudar en lo que hiciera falta.

McVay tenía el título del asistente de ofensiva, que básicamente incluye ser el “soyla” del costado ofensivo. “Soyla que limpio, soyla que cocino, soyla que hago lo que me pidan”.

En un anuncio muy poco importante y con tal solo 3 likes en una cuenta de Twitter muy nueva, Adam Schefter mencionó el movimiento.

Ese staff de Washington, como muchos sabemos, tenía a Kyle Shanahan (coordinador ofensivo), Matt LaFleur (coach de QBs) y a McVay. Un año después se les uniría Mike McDaniel (entrenador de alas abiertas) nuevo flamante entrenador de los Miami Dolphins. Todos son head coaches en la NFL en este momento.

McVay escalaría posiciones básicamente porque otros entrenadores se irían buscando nuevas oportunidades. Para cuando fue contratado como coordinador ofensivo de Washington, el staff de Shanahan ya no estaba en la franquicia, pero toda la magnitud del zone run offense seguía en la cabeza de Sean.

La ofensiva de los entonces Redskins promedió 371.9 yardas por juego en los tres años que McVay dirigió la unidad. McVay fue básicamente el creador de la riqueza de Kirk Cousins en esas 2 temporadas y media, y, en consecuencia, en su siguiente movimiento a Minnesota.

Les Snead quedó tan encantado con la entrevista a McVay, que le ofreció un contrato de inmediato, cancelando una futura entrevista con Kyle Shanahan, quien en ese momento era el coordinador ofensivo de los Falcons y el favorito en la cabeza de muchos para ser el HC en Los Angeles.

Tampoco importó que McVay tuviera apenas 30 años cuando tomó el trabajo, convirtiéndose en el HC más joven en la historia de la NFL en la era del Super Bowl.

En esa primera temporada de Sean en el 2017, Snead, de la mano de entrenador en jefe, elegirían en tercera ronda al mejor jugador de todo el 2021.

Cooper Kupp no solo tuvo la mejor temporada en la historia para un ala abierta con 2245 yardas, casi 500 yardas más que Larry Fitzgerald, quién es segundo en esa lista, sino que tuvo 13 partidos con 100 yardas o más, y 22 TDs combinados, pero en especial fue absolutamente clutch cuando su equipo más lo necesitó.

Cooper Kupp 2021

  • Temporada regular: 17 juegos, 1947 yardas, 16 TDs
  • Playoffs: 4 juegos, 478 yardas, 6 TDs

Larry Fitzgerald 2008

  • Temporada regular: 16 juegos, 1431 yardas, 12 TDs
  • Playoffs: 4 juegos, 546 yardas 7 TDs

Jerry Rice 1995

  • Temporada regular: 16 juegos, 1848 yardas 15 TDs
  • Playoffs: 1 juego, 117 yardas

Cooper Kupp es un espécimen de jugador al que solo tiene como destino final la admiración. Un tipo callado, que se enfoca en el trabajo y recibe elogios meramente por lo que hace en el campo. Es un favorito de la afición de la liga basado en el hecho de que su producción es innegable y no tiene que gritarlo a los cuatro vientos para que te des cuenta de ello.

Sus amigos cercanos dicen que él piensa que debió ser elegido en primera ronda, pero de su propia boca nunca sale tal afirmación. Ellos también explican que el ex WR de Eastern Washington solía comer exclusivamente huevos en sus años de preparatoria para hacer crecer músculo. Esto deja claro, porque no le hacen falta en los momentos más difíciles de su temporada.

Al ser elegido en tercera ronda, Kupp, notó que uno de los análisis en su contra es que corrió las 40 yardas en un tiempo poco impresionante de 4.62 segundos. Esta semana en conferencia de prensa, Cooper mencionó que tras esa actuación en el combine, la NFL evaluaba de manera incorrecta sus habilidades. “La velocidad es un lujo, la rapidez es una necesidad”, dijo el WR.

A lo que Cooper Kupp se refiere es la rapidez del primer paso para poder separarse de sus rivales y eso lo ha hecho un ala abierta prácticamente imparable. A su vez el coach McVay ha utilizado ese primer paso a su favor.

Cooper Kupp es una máquina, bro. Esa ruta fue increíble”, McVay en Hard Knocks hablando sobre Kupp en su año de novato.

Los Rams tienen varias rutas de opción para que él ejecute. Eso significa que Cooper puede elegir derecha o izquierda, dependiendo de como el defensivo esté colocado a la hora de defenderlo. La otra parte del plan es que el QB espere a la decisión del WR para enviar el pase.

El video de abajo en la final de la Conferencia Nacional ante San Francisco enmarca como Kupp hace varios movimientos de pies que eventualmente obligan al defensivo a colocar el cuerpo para cubrir la lateral, el WR toma el centro y Stafford la pone donde solo CK10 puede cobrar.

El lujo de tener a Cooper Kupp en tu equipo está atado a que tiene rutas a punta de trabajo que lo hacen indefendible, además, cuenta con dos de las manos más sólidas de la NFL y por último y como si faltara más, puede bloquear como pocos. Es un jugador completo de arriba a abajo y McVay ha sido muy inteligente en basar toda su ofensiva alrededor de su talento.

La temporada 2017 vio como los Rams ganaron 11 juegos por primera vez desde el 2003 en el primer año de McVay dirigiendo el barco. Un año después se encontrarían en el Super Bowl ante New England, y a pesar de que nada les salió esa noche, el único objetivo era regresar a ese escenario para intentarlo una vez más.

Ese año que les dio un vistazo al trofeo Lombardi, pero que se quedó en las manos de los de siempre, tuvo varios movimientos de agencia libre que marcarían el camino a los Rams del 2021.

Los Angeles había sido agresivo con la llegada del WR Brandin Cooks y el CB Marcus Peters vía canje, pero también habían firmado a los veteranos DT Ndamukong Suh y CB Sam Shields en agencia libre.

Los Rams habían conseguido llegar hasta el Super Bowl a pesar de no tener selecciones de primera ronda en el 2017 y 2018, esto por el cambio de las selecciones que arrojaron a Goff y a Cooks al equipo.

De pronto Snead se dio cuenta que había otra manera, una manera más rápida, menos convencional y a la vista de todos. No había garantías al final del camino, pero los Rams se tropezaron con este estilo y estaban seguros de que el llegar a otro Super Bowl podría ser una realidad si aplicaban la misma fórmula de adquirir nombres hechos a cambio de futuros picks del draft.

Verán, los picks son importantes, pero solo si llegas a acertar y el draft está lejos de ser una ciencia cierta. ¿Cuánto capital de draft no adquirieron los Raiders en el cambio de Khalil Mack? Ninguna de esas selecciones vale una uña de todo el talento que el DE mostró en sus mejores años en Oakland.

Lo que es innegable es que para que esta estrategia de los Rams funcionara, tenían que acumular talento en rondas tardías que hicieran impacto. Un Cooper Kupp es la excepción a TODA la regla, por lo que no es a él al que me refiero.

Sin embargo, en el draft de la temporada 2019, los Rams encontraron jugadores importantes en selecciones ajenas a primera ronda. Los Angeles hizo 9 cambios que envolvieron bajar y subir en posiciones de draft.

El safety Taylor Rapp llegó en segunda ronda. Sí, el mismo que le propuso a su novia tras el triunfo en el Super Bowl 56 y quién tuvo 7 tacleadas en el juego.

El RB Darrell Henderson llegó en tercera ronda y fue clave en situaciones de pases saliendo desde el backfield. De hecho, unos días antes del juego ante los Cincinnati Bengals ni siquiera estaba activado para jugar.

El DT Greg Gaines cayó en cuarta ronda y fue clave todo el año en diferentes paquetes en el 2021, y el S Nick Scott en 7ma. Scott interceptó a Tom Brady en el juego divisional ante los Bucs en estos playoffs y tuvo un pareo a su favor cada vez que se alineó contra Gronk en ese partido. No es poca cosa.

Pero los Rams vieron como un 9-7 en el 2019 donde no llegaron a playoffs y un 10-6 en 2020, eliminados temprano de postemporada, los ponía en la conversación como equipo al brinco de la reconstrucción.

McVay y Snead, sin embargo, se rehusaban a tal narrativa. Para ambos estaban básicamente a un QB de dar el paso. Ambos vieron como Tampa Bay pasó de ser un equipo olvidado a ser el campeón del Super Bowl con la llegada de Tom Brady.

No hay nada, ni nadie que pueda replicar lo que significa TB12, pero si se pudieran acercar en probabilidades quedarían satisfechos, y eso fue lo que sucedió en enero del 2020.

Durante la época navideña mis padres visitaron mi casa y en una noche mi madre se encontró con COCO, la película de PIXAR que habla de cómo NO debemos olvidar a los muertos, porque sino desaparecen de todo recuerdo.

Creo que durante años nos olvidamos de Matthew Stafford. Simplemente dábamos por sentado que el tipo se llenaría de estadísticas en su carrera para nunca sumar una victoria importante en su palmarés.

Para suerte de Stafford, McVay se lo encontró en Cabo San Lucas y lo rescató del mencionado cementerio de elefantes. La historia completa en ese enlace.

Cuando Snead y McVay lograron firmar a Stafford entendieron el cambio completo que podía dar la ofensiva. De pronto partían en las apuestas como el tercer equipo con las mejores probabilidades para ganar la NFC, después de los Buccaneers y los Packers.

El triunfo sobre Tampa Bay en Semana 4 les reafirmó la confianza, pero una semana después fueron aplastados por Arizona. Fue la primera vez que McVay perdía contra los Cardinals, pero aumentó más la urgencia el hecho de que se vieran tan mal en un partido de tan alta expectativa.

Los Rams tendrían altos y bajos en el año, como la mayoría de los equipos en una irreconocible temporada 2021, pero había algo que faltaba.

El 1 de noviembre y sin mucho ruido Los Angeles haría de las suyas una vez más. El OLB Von Miller llegaría a California proveniente de Denver. Los Broncos daban por sentado que este no sería su año, por lo que la acumulación de capital en el draft sugería que este era un buen movimiento.

Seis años antes Miller había cargado en sus hombros la salida de Peyton Manning de la NFL, regalándole a uno de los mejores QBs de la historia su ansiado segundo anillo de Super Bowl. Von sabía que había rumores que decían que sus mejores momentos estaban en el pasado, pero estaba dispuesto a demostrar lo contrario.

A los Rams les costó una 2da y 3era ronda dejarse el anteriormente MVP del Super Bowl. Una locura.

Un día después de la llegada de Miller al equipo, el siempre polémico WR DeSean Jackson pidió su salida del equipo y el movimiento fue concedido. Jackson sentía que la ofensiva se había olvidado de él y buscar otro destino sería el mejor escenario para lo que restaba de su carrera. Hoy Jackson se arrepiente. No tengo pruebas, ni dudas.

Esa misma semana los Rams y Miller estaban compartiendo la primera plana de las noticias deportivas con Odell Beckham Jr. y los Cleveland Browns.

Cleveland estaba en tremendo estire y encoje con el padre de Odell Beckham Jr., quien estaba encendiendo las redes sociales porque el QB Baker Mayfield no le pasaba el balón a su hijo a pesar de estar completamente abierto.

Para el viernes 5 de noviembre los Browns anunciaron que OBJ no seguiría en el equipo. Los rumores empezaron a correr sobre como los Green Bay Packers serían su destino. OBJ, Davante Adams y Aaron Rodgers garantizaban una ofensiva explosiva de arriba a abajo.

Los Packers a su vez tenían el mejor récord de la Conferencia Nacional, así que, si el WR quería un anillo, ese parecía ser el camino más directo al Super Bowl.

Pero Les Snead es un viejo zorro, con una agresividad poco replicable. OBJ es un tipo sentimental, que le gustan sus estadísticas individuales, pero que al igual que Von Miller tenía el orgullo herido. No solo había escuchado por meses que ya no tenía el talento para jugar en esta liga, sino que los Browns habían sido exitosos sin él una temporada antes. Eso dolía.

Un tipo en una situación de estas solo quiere que le endulcen el oído, le den confianza y que lo hagan sentirse valorado. Entre Snead y McVay precisamente hicieron esto y es fue lo que arrojó a que el 10 de noviembre los Rams anunciaran a su nueva estrella.

OBJ explicaría que él quería jugar en los Packers, pero que los Rams hicieron absolutamente todo porque él firmase en Los Angeles. Básicamente los Rams le mostraron más amor e interés que Green Bay, quién lo vio como un lujo y no una necesidad.

La idea de Sean McVay era jugar con tres alas abiertas y poner a la defensa a escoger su veneno. Esa era su idea cuando tenía en la temporada 2018 a Cooper Kupp, Robert Woods y Brandin Cooks pero Kupp se lesionó como lo mencioné anteriormente.

Dos días después de la firma de OBJ con los Rams, sería Woods quien caería con una lesión de rodilla y el sueño de McVay de atacar con tres armas abiertas, aún sigue sin realizarse.

Ahora, el resto de la historia todos la sabemos. La acabamos de vivir en el último mes de competencia. Sin embargo, para llegar a tal punto, muchas cosas tuvieron que suceder y de ahí parte esta columna.

El éxito de los Rams no parece ser replicable. Dudo mucho que exista un gerente general que se juegue la vida como lo hizo Les Snead en cada uno de estos movimientos. La seguridad de su trabajo le permitió realizar lo que para muchos fue un atrevimiento y una locura.

Los Rams no han elegido en primera ronda desde el 2016 cuando tomaron a Jared Goff, una selección que ni siquiera está en el equipo, y no poseen selecciones de primera hasta el 2024.

Es un camino al éxito distinto, con muchos detractores, pero que seamos honestos vio a los Rams valorar el presente más que el futuro. Es como debería vivirse la propia vida, sin miedos y con atrevimiento.

Esa última frase define la historia de los Rams del 2021.

Enhorabuena, campeones.

2. Siento que los Bengals van a ver el partido del domingo y no van a creer que desperdiciaron tal oportunidad de ganar el Super Bowl.

Cincinnati anotó su último punto del juego faltando 10 minutos y 15 segundos en el tercer cuarto!! Después de ahí fueron secados completamente. Un field goal más cambiaba la complejidad del partido y ni siquiera eso pudieron lograr.

Las últimas 6 posesiones fueron una lección de como no se debe ejecutar en un Super Bowl. Veamos lo que arrojó la ofensiva después del FG en campo cortó tras la intercepción de Stafford:

– 3 jugadas, -3 yardas | 1 minuto, 30 segundos | Patada de despeje

– 3 jugadas, 5 yardas | 2 minutos, 11 segundos | Patada de despeje

– 5 jugadas, -2 yardas | 2 minutos, 36 segundos | Patada de despeje

– 7 jugadas, 24 yardas | 3 minutos, 45 segundos | Patada de despeje

– 5 jugadas, 26 yardas | 0 minutos, 46 segundos | Detenidos en 4to downs

No puedes ganar un Super Bowl cuando pasas hora y media sin mover el balón.

La línea defensiva de los Rams merece crédito, no hay que negarlo; entre ellos y Cooper Kupp ganaron este partido, pero es que los Bengals les dieron demasiadas oportunidades.

Zac Taylor nunca ajustó su enfoque y básicamente se convirtió en el McVay del SB53, sin un plan B, por lo menos para maquillar la línea ofensiva de papel de su equipo.

3. Dicho esto, hubiese sido realmente complicado de explicar cómo los Bengals acabaron como campeones del Super Bowl con la peor línea ofensiva de toda la NFL.

4. La polémica del facemask de Tee Higgins sobre Jalen Ramsey es correcta. Es una falta del tamaño del SoFi Stadium.

Lo que sí siento es que la jugada es demasiado rápida como verla y asimilarla en tiempo real. Nosotros tenemos el beneficio de la repetición, pero en las repeticiones de la transmisión en tiempo real, tampoco es tan fácil identificarla.

No estoy justificando a los árbitros, creo que este puede ser el peor año para el referato de la NFL desde que veo la liga, pero sí siento que esa jugada en particular fue un shock al sistema.

Veníamos saliendo de tremendo halftime y nadie estaba listo para tal bombazo, ni Ramsey, ni los que estábamos en el estadio y mucho menos los árbitros.

5. Bajo ningún argumento real Matthew Stafford merece entrar al Salón de la Fama si se retirara hoy.

A la misma vez, no creo que este momento Stafford esté muy preocupado por tal conversación.

6. No voy a mentir. Le doy una calificación de 6/10 al Super Bowl de este año.

Después del FG de los Bengals, se jugó lo que se podría escribir como el peor football americano de ambos equipos en la siguiente hora.

Un drive lo ganaba. Y apareció Cooper Kupp.

Pero, además, le hizo falta algo de sabor al partido o al menos se sentía raro. No sé realmente como explicarlo, pero se sentía como un partido de temporada regular en lugar del más importante del año.

Una de las cosas que le restó sabor fueron los aficionados de los Rams. Muchos se sienten, como llaman en México, Villamelones o Fakes. ¿Hace 5 años Los Angeles no tenía equipo y ahora les vas a los Rams a muerte?

Es raro.

Tal vez le hizo falta sufrir al aficionado de LA como para ganarse su escudo de aficionado real.

Aunque para sufridos llegaron los Bengals.

7. El pase sin mirar al receptor de Matthew Stafford o como se conoce en el argot sexy de la NFL, el “No-Look Pass” es maravilloso en el video de abajo.

Se nota claramente como la mirada de Stafford congela a Von Bell y lo engaña a anticipar una ruta que nunca existió. Matthew hizo medio trabajo con sus ojos, y la otra con su brazo.

8. Nunca entiendo la necesidad de poner absolutos y muchos menos en temas que son de exclusiva subjetividad.

Si no te gustó el show de medio tiempo está bien, pero NO hables por el resto de la humanidad.

Aquí no hay estadísticas que acompañen tu opinión, es meramente una cuestión de gustos.

El día que entendamos eso, dejáremos de ranquear shows de medio tiempo. Cada uno tendrá su favorito y no está mal.

9. El SoFi tembló única y exclusivamente cuando salió Eminen.

Ni Burrow, ni Stafford lograron tal cosa.

Además, en el área de prensa alguien prendió marihuana de manera salvaje.

No acepto tales acusaciones.

10. Mike Evans rompió a Jalen Ramsey.

Las 160 yardas que permitió en el Super Bowl fueron la mayor cantidad en TODA su carrera.

11. Tengo bastante curiosidad de ver cómo los Rams van a atacar la agencia libre y el tope salarial en los siguientes años.

Todo el mundo da por descontado que no tienen oportunidad de repetir, pero Les Snead siempre encuentra una forma.

12. Es increíble el pobre intento que hace el guardia Quinton Spain en la jugada más importante del año para “bloquear” a Aaron Donald.

Es increíble que los Bengals llegaran tan lejos con tal línea ofensiva.

13. Solo quiero decir que ya ordené 2 de estas:

14. Gracias por leer, no solo hoy, sino durante 5 meses. ✌

Leo comentarios
@DondeAlonzo

Written By

Enero del 2014, Denver, estadio Mile High. Recién corrieron unos minutos tras la clasificación los Broncos al Super Bowl 48, perdido en el estadio -algo que me pasa a menudo- me encontré en un pasillo aislado frente a frente con una leyenda viviente de la liga. 'Buen juego', le dije sin pensar mucho, 'Gracias' respondió el 18 mientras extendió su mano para saludarme. Una gran anécdota, pero de inmediato entendí que la suerte estaba echada para los Broncos. Acabé con la suerte del gran Peyton Manning.

1 Comment

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  1. Jose Pedro

    febrero 18, 2022 at 12:14 pm

    Es difícil replicar el éxito de Rams, obvio hablo del pensamiento 1 que es el meollo de la cuestión, y estando de acuerdo en las conclusiones y en la manera de conseguirlo, creo que debería añadir un hecho extra.
    Siendo verdad que acertar en picks tardíos es una cuestión de “suerte “ también es una cuestión de encaje y conocimiento del sta técnico, es decir, encontrarte a kupp en tercera ronda es que te toque la lotería pero la verdad creo que este receptor triunfaría en cualquier otro equipo, pero y los demás? Yo no creo que esos otros hubieran triunfado en otros equipos y en otras circunstancias y es por ello que también el mérito está en el staff técnico (ojo, no sólo en McVay que es muy bueno ni tampoco en Snead que hace un gran trabajo). Creo que esto es parecido, muy a mi pesar, en los jugadores que llegaban al Barcelona hace 10-15 años y que encajaban perfectamente como un plug&play.

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