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Aaron Rodgers sentado

NFL en Español

Hay Múltiples Perdedores en la Saga Aaron Rodgers

Spoiler alert: El único lado que no perdió en la saga de Aaron Rodgers son los Green Bay Packers. Dejando a un lado a la franquicia, perdimos todos.

Por allá del 2003 fui al cine con una amiga con la que salía a ver una película llamada Phone Booth. La historia ponía a Stu (Colin Farrell) en un escenario dramático, donde luego de contestar una llamada -en las ahora desaparecidas cabinas telefónicas-, se encontró al otro lado de una conversación con un francotirador asesino que de pronto tenía su vida al margen de un gatillo.

El ritmo de la historia incrementa en dramatismo con cada segundo que pasa. Es un escenario donde el final es difícil de anticipar por la cantidad de variables que se le presentan al personaje principal.

Personas asesinadas por su culpa, la vergüenza de exponer a su esposa contra su novia, y la presión por tomar una decisión mientras el tiempo se acaba, son parte de los giros que incrementan la odisea, especialmente si la estás viendo en el cine.

Sin embargo, para el nivel de estrés y anticipación que se vivió en el camino, el final es sumamente decepcionante. El asesino, protagonizado Kiefer Sutherland, decide dejar a Stu sin consecuencia alguna y perdonarle la vida un día más.

Recuerdo muy bien salir de la sala de cine molesto y decepcionado. Sin un clímax que cerrara la intensidad que habían construido durante una hora y algo más de minutos, sentí que había perdido todo mi tiempo. Fue un final apático y sin sustancia.

Desde el 29 de junio por la tarde, Adam Schefter nos regaló la idea de que Aaron Rodgers estaría no solo dispuesto, sino prácticamente demandaría una salida de Green Bay. Broncos y Raiders serían los equipos inmediatamente interesados.

Pero más allá de fantasear con Denver y Las Vegas, la salida de Rodgers traía un morbo enorme. De pronto un jugador de la calidad del 12 estaba molesto con su organización a pesar lograr una de las mejores temporadas individuales en su carrera.

Pero al igual que la película en el 2003, el final fue anticlimático. Sin sabor. Se intentó cocinar con sal y pimienta al gusto, pero sazonaron la comida en demasía y al final no hubo como hacerla una cena decente.

Durante tres meses hubo todo tipo de giros inesperados, con reportes y chismes de fuentes cercanas y otras que en retrospectiva solo se pueden denominar imaginarias.

Tres meses de muchas conversaciones, mucho drama, ansiedad y molestia de parte de los fans de los Packers, sonrisas de parte de los haters al ver como la franquicia se caía a pedazos, solo para qué… no pasara absolutamente nada.

Bueno, no es exactamente nada, pero mucho menos de lo que anticipamos. Lo que sí sucedió fue una seguidilla de figuras en el lado incorrecto de esta pelea, como, por ejemplo:

1. Aaron Rodgers

La victoria de los Buccaneers en el Super Bowl no ayudó al ego de Rodgers. Tom Brady había dejado su zona de confort para irse a Tampa Bay con un poco de desconocidos y en tan solo unos meses ganó 8 partidos seguidos y el 7mo anillo; sin campamentos de entrenamientos o pretemporada.

Para peores, la hazaña de TB12 terminó convenciendo hasta a sus opositores. Ya no existe la -ilusa- idea de que Bill Belichick cargaba a Tom Brady.

Rodgers no se siente inferior a Brady en lo más mínimo, pero el QB de los Packers piensa que Green Bay no la dado la misma oportunidad que los Patriots le dieron a Brady.  Y si Tom pudo moverse de ciudad a un equipo listo para ganar ¿por qué él no podría hacerlo?

Lo que Rodgers no tomó en cuenta es que el escenario no era ni remotamente el mismo. Cuando ARod firmó el que seguramente será el último contrato con los Green Bay Packers, lo hizo pensando en que acabaría jugando los seis años por los que firmó. No había razón para no hacerlo.

Contrato de Aaron Rodgers

Cuando Green Bay seleccionó al QB Jordan Love en el draft del 2020 todo cambió. Rodgers se sintió dispensable, reemplazable y amargado. Respondió con una de sus mejores temporadas, tal vez la segunda mejor de su carrera, pero su humor no cambió en lo más mínimo.

Al firmar ese contrato en 2018 Rodgers se comprometió a jugar la temporada 2021. Los Packers tendrían que cargar con poco más de $38 Millones de dinero muerto en el tope salarial si lo cambiaban.

No había incentivo financiero para que el equipo escuchara sin siquiera ofertas.

Unos meses atrás Philadelphia se comió una cantidad absurda de dinero muerto ($33 Millones) por enviar a Carson Wentz a los Indianapolis Colts. Ese dinero pondrá a los Eagles contra la pared en las siguientes temporadas.

Ese movimiento fue la razón por la que fantasear con Aaron vestido con otro jersey se veían con algún tipo de posibilidad. Pero la realidad es que lo que hizo Philly no lo hace nadie y es un error que otra franquicia difícilmente imitará.

Green Bay sabía que financieramente hubiese sido una sentencia de muerte cambiar a Rodgers, aún y así le dieran 3 o 4 selecciones de primera ronda a cambio. A su vez, los Packers sabían que Aaron no tenía absolutamente nada a su favor para forzar su salida.

La narrativa -tal vez- podía estar de su lado. “La franquicia no ha hecho lo suficiente por mi carrera”, sin embargo, las historias se olvidan y los dólares mandan. Y aquí mandaban del lado del equipo.

Los Packers solo tenían que esperar y descifrar el bluff del campamento Rodgers. El tiempo estaba del lado del equipo en todos los escenarios. Si Aaron jugaba o no jugaba para los Packers significa el mismo golpe en el tope salarial ¿por qué habrían de cambiarlo?

A su vez Rodgers entrará a la postemporada -si su equipo clasifica- con 38 años. El tiempo definitivamente apremia.

Pero más allá de eso, lo que me genera más confusión, es que, si Rodgers sabía absolutamente todas las piezas del juego, los posibles escenarios y lo poca oportunidad de ganar en su idea de un cambio, ¿por qué fue All-In ante una posibilidad tan remota?

Mi suposición es que él quería volcar la conversación a su lado y que los malos de la película acabasen siendo las personas dentro de la gerencia de los Packers. Al contrario, Rodgers terminó como el berrinchudo, que hasta quería despedir a uno de los miembros del front office, de acuerdo a reportes.

La percepción de Rodgers es -ahora justificadamente- de una diva, una palabra que se tira al viento muchas veces sin ser verdad. La realidad tal vez no sea esa, pero ya está en la mente del público. Al forzar la mano contraria de una manera tan pasiva-agresiva, y hasta infantil, Rodgers perdió, especialmente en la forma en la que el público lo mira ahora.

Para Green Bay el 2022 siempre fue la clave, lo conversé en este podcast. El equipo y el mariscal de campo lo sabían. Para entonces la franquicia puede cambiar al 12 y comerse menos de lo que se comería en el tope salarial actualmente ($17 Millones). Si logra negociar que el otro equipo tome algo de ese monumental salario, digamos unos $7M, entonces ese golpe se reduce a $10M, algo que perfectamente es posible.

Para entonces Jordan Love tendría dos años en el sistema de los Packers y podría tomar las riendas de la primera escuadra. Esté o no esté preparado, esa siempre fue la línea de tiempo planeada por Green Bay. El escenario siempre cuadró con tan solo ver los números del contrato de Rodgers.

A su vez, “mantener” a Aaron -y lo pongo en comillas porque Rodgers no iba para ningún lado- le permite a Green Bay una excusa para que Davante Adams se vuelva acercar a la mesa de negociación. Si Adams no se quiere quedar esa es otra historia, pero la puerta sigue abierta.

Ahora la conversación en la mayoría de los medios de comunicación es que Rodgers y los Packers llegaron a un acuerdo que permite que Aaron puede decidir adónde irá en el 2022. Ese acuerdo es innecesario porque siempre fue el plan de Green Bay tener la posibilidad de cambiarlo y luego del desplante de 3 meses, esa idea está aún más en pie.

2. Adam Schefter

Tal vez muchos no recuerden el paso de Antonio Brown por los Buffalo Bills. Duró alrededor de 30 minutos, hasta que el controversial WR salió a desmentir al reportero de planta, Ian Rapoport, de NFL Network.

Tweet Antonio Brown a los Buffalo Bills.

Ian dijo que prácticamente el acuerdo estaba hecho entre los Steelers y los Bills por Brown. Al fallar con la información, Rapoport se convirtió en objeto de burlas en las redes sociales. El clásico comentario era “source?”, preguntando por sus -equivocadas- fuentes.

De hecho, en NFL Latino TV pusimos la regla de no publicar nada hasta que Adam Schefter lo confirmara. Schefty era a prueba de balas.

Pero Adam cometió un severo error una semana después de soltar su información sobre Rodgers en la noche del draft, y ese desliz fue ir al programa de Dan Patrick a explicar el proceso de la noticia.

Schefter explica en el video que no tenía ninguna fuente o información nueva sobre el disgusto de Rodgers con los Packers, sino que el “breaking news” fue una conjetura de comentarios que estuvo escuchando durante los meses seguidos a la eliminación de los Packers contra los Bucs.

Adam se equivocó en la forma en que colocó la noticia al aire, pues, si él hubiese sido más precavido, solo menciona que Aaron está descontento con el equipo y no va más allá; toda especulación a partir de ese momento es válida. Pero al decir que está descontento y que no pretende jugar con los Packers en lo que resta de su carrera, se metió en una esquina de la que sería imposible salir.

Mucha gente se pregunta como es que los apostadores descifran números, sin embargo, nadie sabe que sus derrotas son igual de gigantes que sus victorias. Es por eso por lo que ellos nunca dejan que nadie vea detrás de la cortina, porque el proceso es más normal de lo que muchos piensan.

Si Schefter no hubiese dado esa entrevista a Dan Patrick moviendo la cortina para que todos vieran el proceso, no hubiese perdido un solo centímetro de credibilidad. Se hubiese podido escudar en la idea de que Aaron Rodgers cambió de opinión. Pero al decir que el reporte fue una serie de comentarios que él escuchó, da paso para pensar que se inventó todo.

Adam Schefter es uno de los grandes perdedores de todo este escenario.

3. @PlaysOfTheWeek

Muchos sabrán que hago un Podcast con el polémico Joshúa Maya llamado Doble o Nada. En el último episodio Maya me dijo que estaba 95% seguro de que Rodgers no volvía a jugar con los Packers. Ese 5% lo usó para cubrirse la espalda como no lo hizo Schefter.

Más que perdedor, esta parte de la columna es para joder a Maya, pues, no solo falló en todo el pronóstico, sino que es fan de los Chicago Bears y le tocará aguantar a Aaron Rodgers un año más.

Written By

Enero del 2014, Denver, estadio Mile High. Recién corrieron unos minutos tras la clasificación los Broncos al Super Bowl 48, perdido en el estadio -algo que me pasa a menudo- me encontré en un pasillo aislado frente a frente con una leyenda viviente de la liga. 'Buen juego', le dije sin pensar mucho, 'Gracias' respondió el 18 mientras extendió su mano para saludarme. Una gran anécdota, pero de inmediato entendí que la suerte estaba echada para los Broncos. Acabé con la suerte del gran Peyton Manning.

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